El #blackout del 28 de abril de 2025 ha puesto sobre la mesa una cuestión fundamental para el futuro energético de España: la fiabilidad de las energías renovables, especialmente la solar fotovoltaica. Este evento ha sido aprovechado por defensores de fuentes de energía convencionales para cuestionar la viabilidad de las energías renovables. Sin embargo, debemos…

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El #blackout del 28 de abril de 2025 ha puesto sobre la mesa una cuestión fundamental para el futuro energético de España: la fiabilidad de las energías renovables, especialmente la solar fotovoltaica. Este evento ha sido aprovechado por defensores de fuentes de energía convencionales para cuestionar la viabilidad de las energías renovables. Sin embargo, debemos abordar esta cuestión desde una perspectiva técnica y objetiva, sin caer en el alarmismo. La transición hacia un sistema eléctrico renovable es no solo necesaria, sino inevitable, y debemos centrarnos en optimizar la integración de las energías renovables a través de soluciones tecnológicas avanzadas.

La energía solar fotovoltaica es una de las fuentes de energía más limpias, abundantes y con costes en continuo descenso, lo que la convierte en una pieza clave de la descarbonización. Sin embargo, presenta ciertos desafíos técnicos que debemos abordar para garantizar que la transición energética sea robusta y segura. Al reconocer estas dificultades, podemos implementar soluciones innovadoras que nos permitan maximizar su potencial.

Retos técnicos de la solar fotovoltaica

  1. Intermitencia y variabilidad: La principal limitación técnica de la energía solar fotovoltaica es su intermitencia. La generación solar depende de la radiación, lo que genera fluctuaciones en la producción a lo largo del día y las estaciones. Esto se traduce en una variabilidad de la oferta, que debe ser gestionada adecuadamente para mantener la estabilidad de la red eléctrica.
  2. Inercia y estabilidad de frecuencia: La inercia eléctrica es una propiedad fundamental para la estabilidad de la red. Tradicionalmente, las fuentes de energía tradicionales (gas, carbón y nuclear) proporcionan inercia debido a sus generadores síncronos. La inercia ayuda a resistir los cambios rápidos en la frecuencia de la red, contribuyendo a la estabilidad. Sin embargo, la generación solar fotovoltaica, no ofrece inercia inherente. Esto significa que la frecuencia de la red puede variar rápidamente si no se gestionan adecuadamente los desequilibrios entre la oferta y la demanda, lo que puede provocar inestabilidad y, en última instancia, cortes de energía.

Soluciones técnicas a los retos de la solar fotovoltaica

  1. Sistemas de almacenamiento de energía (BESS): Los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) son una de las soluciones más necesarias para mitigar la intermitencia de la generación solar. Las baterías de litio y LiFePO4, entre otras tecnologías, permiten almacenar electricidad durante las horas de máxima radiación solar y liberarla cuando la demanda es alta o cuando la generación solar no es suficiente. Además, estos sistemas contribuyen a estabilizar la frecuencia de la red, emulando las funciones de inercia que se pierden con la solar fotovoltaica.
  2. Inercia sintética: La inercia sintética es otra solución crucial para asegurar la estabilidad de la red en un sistema con alto porcentaje de energías renovables. Mediante el uso de BESS, volantes de inercia y generadores síncronos virtuales, es posible replicar la respuesta dinámica de los generadores convencionales y suavizar las fluctuaciones de la frecuencia de la red. Estos sistemas proporcionan una resistencia dinámica a los cambios bruscos en la frecuencia, lo que asegura una mayor robustez de la red.
  3. Hidroeléctrica y almacenamiento por bombeo: Las plantas hidroeléctricas, especialmente las de almacenamiento por bombeo, siguen siendo un pilar fundamental en la estabilidad de la red eléctrica. Estas instalaciones no solo producen energía renovable, sino que también ofrecen inercia y tienen la capacidad de regular la frecuencia de manera eficiente. La integración de esta tecnología permite que la red eléctrica mantenga una operación estable y equilibrada.
  4. Redes inteligentes y gestión de la demanda: Las redes inteligentes (smart grids) ofrecen una gestión avanzada de la distribución de electricidad, optimizando el uso de la energía en tiempo real y mejorando la resiliencia de la red frente a variaciones en la oferta y la demanda. Estas redes permiten integrar tecnologías de almacenamiento distribuido y gestionar la demanda de forma dinámica, mejorando aún más la eficiencia y estabilidad del sistema eléctrico.

El papel crucial del gobierno y Red Eléctrica Española (REE)

El gobierno y Red Eléctrica Española (REE) tienen un papel clave en la integración de energías renovables y en la modernización de la red eléctrica.

  • Red Eléctrica tiene el reto (y la obligación) de modernizar la red de transporte y distribución para adaptarse al nuevo mix energético. La red actual no está diseñada para gestionar la alta penetración de energías renovables intermitentes. Para ello, #REE debe realizar una gran inversión en infraestructuras que permitan gestionar de manera eficiente las fluctuaciones en la oferta y la demanda, incorporando soluciones como almacenamiento a gran escala e inercia sintética.
  • El Gobierno de España, por su parte, debe ser mucho más proactivo en la electrificación de la demanda. La creación de un entorno empresarial favorable es esencial para acelerar el crecimiento de la demanda energética, favoreciendo la adopción de tecnologías limpias y promoviendo la movilidad eléctrica y la electrificación de la industria. La incentivación de la adopción tecnológica y la mejora de la infraestructura de almacenamiento permitirán que el sistema eléctrico pueda absorber más energía renovable de manera eficiente.

Conclusión

La transición energética, liderada por las energías renovables, especialmente la solar fotovoltaica, es esencial para un futuro sostenible. Aunque presenta desafíos técnicos, como la intermitencia y la falta de inercia, las soluciones como el almacenamiento de energía, la inercia sintética y los bombeos hidráulicos nos permitirán superarlos con éxito.

Sin embargo, la modernización de la red eléctrica y la electrificación de la demanda requieren un compromiso firme de todos los actores. Red Eléctrica Española tiene el reto de adaptar la infraestructura a la nueva realidad energética, y el gobierno debe fomentar un entorno que favorezca el crecimiento empresarial y la aceleración de la electrificación.

La transición energética no es solo una cuestión ambiental, sino también una obligación económica y social. El futuro de nuestro sistema energético está en nuestras manos, y las soluciones están disponibles para garantizar una red robusta, flexible y sostenible.

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